Las termitas subterráneas (Reticulitermes): el vecino incómodo.

Desde Campos Serrano Biólogos queremos sumarnos a las iniciativas que las diferentes administraciones y corporaciones locales están desarrollando y llevando a cabo para informar a los ciudadanos sobre las mejores prácticas para tratar las distintas plagas de insectos.

Se denominan termitas a diferentes especies de insectos xilófagos (aquellos que se alimentan de madera y otros restos vegetales) y que desarrollan colonias que pueden alcanzar tamaños de millones de individuos. Cada especie desarrolla su colonia en diferentes lugares, pudiendo distinguir a grandes rasgos entre las que construyen sus colonias en la misma madera de la cual se alimentan y las que las construyen enterradas en el suelo, que es el caso de R. grassei, Kalotermes flavicollis y Cryptotermes brevis, por lo que se han denominado comúnmente como termitas subterráneas.

Aunque la termita subterránea crea de modo natural sus galerías en el suelo y se alimenta de la madera de árboles en descomposición, al llegar a zonas urbanizadas encuentra en las construcciones humanas un lugar idóneo para el desarrollo de sus colonias. Esto es debido principalmente a dos motivos: por un lado, las grietas y oquedades de las edificaciones ofrecen un ambiente adecuado para la construcción de galerías y cámaras perfectamente aisladas y protegidas de las condiciones atmosféricas adversas. Y, por otro lado, los elementos constructivos que incorporan la madera, tales como vigas, marcos, puertas, incluso papel y cartón, constituyen un alimento adecuado para su desarrollo. El daño que pueden llegar a ocasionar a las viviendas ha dado lugar a que las distintas administraciones pongan en marcha planes de control de esta plaga.

¿Cómo se detectan?
Los daños en las estructuras de madera son los síntomas visibles de la presencia de termitas. Además, entre marzo y mayo los individuos adultos pueden aparecer como voladores formando lo que se conoce como enjambrazón.
A la hora de desarrollar un método efectivo de control resulta de vital importancia el conocimiento del ciclo biológico de la especie plaga, a fin de aplicar técnicas efectivas de erradicación por parte de empresas especializadas, así como divulgar entre la ciudadanía pautas que eviten su dispersión.

Entre las medidas a desarrollar por los propietarios de los inmuebles afectados se enumeran una serie de buenas prácticas, todas ellas muy fáciles de implementar. Básicamente son tres:

  • Realizar un diagnóstico de la dimensión del problema. De nada sirve intentar eliminar las termitas de una única vivienda cuando ésta forma parte de un grupo de viviendas atacadas en su conjunto.
  • No acumular maderas y leñas en el suelo o lugares húmedos susceptibles de constituir un lugar de refugio para las termitas. Esto supondría aumentar la disponibilidad de alimento para las colonias.
  • No desechar maderas, enseres o cartones en los contenedores destinados a la recogida de basura orgánica, pues se estaría facilitando la dispersión de la plaga.

Este conjunto de recomendaciones ayuda a evitar la propagación de las termitas, pero en el momento en que éstas ya están establecidas en los inmuebles es necesaria la actuación de las empresas especializadas.

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Para la erradicación de las termitas se emplean sustancias inhibidoras de la síntesis de la quitina, un polisacárido que forma parte del esqueleto de los insectos. En el momento en que el insecto va a efectuar la muda para poder crecer, muere al no poder sintetizar este compuesto. Cabe preguntarse ahora cómo hacer llegar la sustancia inhibidora a cada uno de los millones de individuos que constituyen la colonia y aquí es donde queda patente la importancia del conocimiento e investigación en la biología de las especies: las termitas, al igual que la mayoría de insectos sociales que constituyen colonias, están en íntimo contacto unos individuos con otros, pero además en el caso particular de la termita R. grassei practica lo que se llama trofalaxis, que consiste en el traspaso de alimento entre individuos. De este modo, aplicando la sustancia inhibidora de síntesis de la quitina a las estaciones de cebado (Tecnología SentriTech), las propias termitas van trasportando el plaguicida de unas a otras. En el momento en que hayan de crecer no podrán realizar la muda de su esqueleto, por lo que morirán.

Una vez más queda patente que el control de las especies que puedan causar un daño a los intereses económicos debe contemplar la pluralidad de medidas a aplicar para evitar el establecimiento del mejor y más eficaz sistema de control de plagas. La aplicación de sencillas prácticas por parte de la ciudadanía evita la aplicación de posteriores actuaciones de mayor coste, la divulgación por parte de las administraciones es una herramienta necesaria para la puesta en marcha de programas efectivos de control y la actuación de las empresas investigadoras, formadas y especializadas en el control específico de cada plaga aplican las mejores técnicas disponibles con total cumplimiento de la legislación existente y con máxima garantía de protección del medioambiente.

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