Control y calidad del agua de consumo.

La gestión del abastecimiento de agua corriente de los hogares compete a los Órganos de Gobierno Municipales, por la transferencia de funciones desde el Gobierno Central a las Autonomías y las Corporaciones Locales, pero los parámetros en cuanto a Calidad del Agua de Abastecimiento se establecen por normativa europea, con una legislación específica que posteriormente se transfiere y adapta a la legislación nacional a través de la promulgación de diferentes Reales Decretos.

Esta agua de abastecimiento es la que se define como “agua para el consumo humano”, es decir, la que se utiliza como agua de bebida, agua para cocinar y preparar alimentos, para uso doméstico y agua sanitaria (como la empleada en la higiene personal) así como la empleada en las industrias.
El agua de consumo, el agua corriente que recibimos en los hogares, debe cumplir unos requisitos y parámetros estandarizados y establecidos en la legislación de manera que, en todo momento, las administraciones competentes pueden asegurar que el agua que llega a los consumidores posee plenas garantías en cuanto a calidad y salubridad.

Estos parámetros se clasifican en cuatro grupos perfectamente definidos:

  • Parámetros microbiológicos: análisis cualitativo y cuantitativo de diferentes grupos de microorganismos, principalmente bacterias.
  • Parámetros químicos: análisis de amplio espectro de sustancias tanto orgánicas como inorgánicas independientemente de su origen natural o antrópico.
  • Parámetros indicadores: seguimiento sistematizado de determinados aspectos relacionados con la eficacia del tratamiento del agua y de sus características organolépticas.
  • Radioactividad: este tipo de controles se realiza únicamente en el agua subterránea proveniente de orígenes geológicos previamente determinados.

Para conseguir y asegurar los niveles legalmente establecidos de estos parámetros es imprescindible determinar la calidad del agua en origen (aguas subterráneas, superficiales o de desalación) y llevar a cabo un exhaustivo control de las infraestructuras de abastecimiento, esto es, de todo el conjunto de instalaciones implicadas desde el punto de obtención del agua hasta su entrega en las acometidas de los consumidores finales, pasando por la calidad y estado de las conducciones, los distintos tratamientos de potabilización y su idoneidad y las condiciones de higiene y mantenimiento los tanques de almacenamiento.

En general las medidas sanitarias a aplicar en toda la red de distribución de agua para consumo humano se basan en la implementación y aplicación de unas sencillas y lógicas prácticas, como por ejemplo mantener un flujo continuo de agua para evitar el estancamiento y proliferación de bacterias, la limpieza de lodos de los fondos y la eliminación de incrustaciones en las paredes de los tanques de almacenamiento, el adecuado desarenado de las acometidas o el uso del cloro como desinfectante.

Merecen una consideración especial las instalaciones para el almacenamiento de agua de consumo localizadas en edificios de uso público, como instalaciones industriales, hospitales, centros de enseñanza, polideportivos y gimnasios, medios de transporte y espacios de uso colectivo, etc. En estos casos, los controles deben ser mucho más exhaustivos: es crucial llevar a cabo un control periódico y en profundidad de todas y cada una de las partes de la instalación a fin de evitar posibles brotes de microorganismos y bacterias como la Legionella, que prolifera en aguas estancadas y que debe ser erradicada a fin de evitar contagios que pueden ser muy nocivos para el ser humano.

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A pesar de todo esto, de los controles y de la seguridad sobre el agua de consumo humano de la red pública, el consumo de agua embotellada en España se consolida como un negocio que factura cerca de mil millones de Euros al año. El motivo fundamental para este hecho es que el agua corriente de las zonas este y sudeste de la península, así con de las islas, tiene un sabor más áspero debido a la naturaleza caliza del suelo. Es lo que se conoce como aguas duras, o lo que es lo mismo, que poseen un alto contenido en sales.

A esto se suma, también, la creencia infundada de que el agua embotellada es más sana que el agua corriente. Y añadimos también la aceptación por parte de usuarios particulares e industrias de que los sistemas de filtración aumentan la calidad del agua (como los sistemas de ósmosis o los descalcificadores), dejando de lado cuestiones tan importantes como que es necesario realizar un mantenimiento de dichas instalaciones por parte de personal especializado.

Dentro del debate sobre la conveniencia o no de escoger entre el consumo del agua corriente o de agua embotellada caben cuestiones como la enorme diferencia de precio entre ambas, que viene justificada por el elevado coste del envasado y la distribución, o la externalización de costes no contemplados por los consumidores, como los de gestión de los residuos originados por los envases de plástico si éstos no son depositados en los contenedores de reciclaje. En este sentido, cabe destacar que los envases no reciclados suponen un gran aumento en el volumen de residuos no tratados que acaban en los vertederos, lo que además acorta la vida útil de estas instalaciones y que, en el peor de los casos, pueden acaban formando parte de la cadena trófica en forma de microplásticos.
En todo caso, debemos tener en cuenta que el control de la idoneidad del agua para consumo queda garantizado en todo momento y sus resultados son de acceso público a través del Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo (SINAC), por lo que existe total transparencia en cuanto a los niveles de salubridad y calidad del agua que llega a las viviendas.

Con una larga trayectoria y dilatada experiencia, el laboratorio de Campos Serrano Biólogos, equipado con los últimos y más modernos equipos de control y medición, realiza análisis microbiológicos y físico-químicos según los requisitos y estándares establecidos en la normativa específica de cada sector: agua de consumo humano, piscinas, riego y procesos, vertidos, etc.
Además, nuestro servicio de asesoría técnica analiza cada caso y propone las soluciones y acciones de mejora necesarias para minimizar y eliminar los riesgos causados por posibles desviaciones.

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